Cuando llega julio, los barrios se vacían. Familias enteras hacen la maleta rumbo a la playa o al pueblo, y las calles se quedan más silenciosas de lo habitual. Pero en Distrito Retiro siempre hay quien se queda de guardia: personas mayores que, por circunstancias de salud, económicas o simplemente porque así lo han decidido, pasan el verano en el barrio, muchas veces enfrentando esos meses largos con la soledad no deseada como única compañera.
Para ellas y ellos, Asociación Garaje, en colaboración con los Servicios Sociales de Distrito Retiro, ha diseñado este mes de julio dos jornadas pensadas como alternativa de ocio sano: dos citas para salir de casa, conocer recursos del barrio y, sobre todo, hacer compañía a quien más lo necesita.
La primera fue el 13 de julio, con la jornada "Naturaleza urbana en compañía" en el huerto urbano del CMM Pío Baroja. Veinticinco personas mayores se arremangaron entre macetas, semilleros y herramientas de jardinería para descubrir cómo la naturaleza puede colarse en cualquier rincón de la ciudad. La mañana combinó una parte teórica sobre recursos naturales del distrito, un taller práctico de creación de espacios verdes y un rato de convivencia con animación y meriendas de temporada. Cada participante volvió a su centro de referencia con una maceta propia entre las manos y una primera remesa de plantas, semilla de un pequeño huerto comunitario más cercano a su día a día.
Tres días después, el 16 de julio, le tocó el turno a la risa. La sede de Servicios Sociales de Distrito Retiro cambió su ambiente habitual por el de una pista de circo, con una actuación de malabares, magia y mucho humor a cargo de Javi Javichy. Treinta personas mayores llenaron la sala para disfrutar del espectáculo de este showman, malabarista y payaso madrileño que, desde hace más de 18 años y con cerca de 5.000 funciones a sus espaldas, ha llevado su risa y su corazón por los cinco continentes (de Europa a Japón, pasando por América, África, Nueva Zelanda y Asia). Con Javi Javichy al frente, los malabares se mezclaron con la magia y los chascarrillos, y la sala entera, participantes y profesionales, terminó aplaudiendo y riendo al mismo ritmo.
Dos jornadas, un mismo propósito: recordar que el verano en Retiro también puede llenarse de tierra bajo las uñas, de plantas recién sembradas, de malabares en el aire y de carcajadas compartidas. Porque cuidar de las personas mayores del distrito es, sobre todo, hacerles compañía.
¡Nos vemos en la próxima jornada!







